Cerveza - acero - carbón, estos eran los ingredientes desde siempre para la gente de Dortmund.
El trabajo en las minas de carbón o en los altos hornos y al terminar el trabajo, se repartían en las cervecerías de la Ciudad.
Pero llegó una época en que los costos de producción y la gran competencia Internacional, lograron derrumbar el trabajo de la Ciudad.

Lo único que se mantuvo firme desde la antigua época y hasta el presente, es el fútbol, una auténtica pasión local. El símbolo de esa pasión es el Westfalenstadion. El que es llamado "Signal-Iduna-Park", un estadio que se fue totalmente renovando y ampliando parcialmente con el tiempo, desde que fué construído, para el Mundial del 74 y gracias a la participación y concurrencia al mismo de los fanáticos del Borussia Dortmund.
En esta ocasión para el mundial 2006, el estadio fué adaptado con sólo 40 millones de euros unos 47 millones de dólares, y le permitirá albergar junto con Múnich, a los partidos semifinales.

